Smiljan Radić, Premio Pritzker 2026: la arquitectura como experiencia frágil y esencial
- 21 mar
- 3 Min. de lectura
El Premio Pritzker de Arquitectura 2026, considerado el reconocimiento más prestigioso de la disciplina a nivel global, ha sido otorgado al arquitecto chileno Smiljan Radić Clarke. Con este galardón, Radić se convierte en el segundo arquitecto de Chile en recibir esta distinción, consolidando la relevancia internacional de la arquitectura latinoamericana contemporánea.

Un Pritzker marcado por el contexto
La edición de 2026 no ha estado exenta de singularidades. El anuncio del premio, tradicionalmente realizado a comienzos de marzo, fue pospuesto debido a circunstancias institucionales relacionadas con la Fundación Pritzker, lo que generó una expectación inusual en el panorama arquitectónico internacional.
Finalmente, el jurado —manteniendo su independencia— reconoció una trayectoria que se aleja deliberadamente de los discursos dominantes y de la espectacularidad mediática.

La poética de lo esencial
La obra de Radić se sitúa en un territorio intermedio entre arquitectura, arte y paisaje. Su enfoque se caracteriza por una exploración constante de la materialidad, la percepción y la memoria, dando lugar a proyectos que parecen surgir de una lógica casi narrativa más que estrictamente formal.
El acta del jurado destaca su capacidad para “abrazar la fragilidad y la imperfección”, proponiendo una arquitectura que no busca imponerse, sino ofrecer refugio y significado en un mundo marcado por la incertidumbre.
Lejos del protagonismo icónico de otros laureados, Radić desarrolla una arquitectura silenciosa, experimental y profundamente emocional, donde cada proyecto responde de manera específica a su contexto físico y cultural.

Obras clave y reconocimiento internacional
Entre sus obras más influyentes destacan:
El Teatro Regional del Biobío en Concepción

Teatro Regional del Biobío, foto cortesía de Iwan Baan La Casa Pite y otras viviendas experimentales en el paisaje chileno

Pite House, foto cortesía de © Erieta Attali El Pabellón de la Serpentine Gallery (2014) en Londres

Pabellón de la Galería Serpentine, foto cortesía de Iwan Baa
Una arquitectura entre lo natural y lo artificial
Uno de los rasgos más distintivos de Radić es su capacidad para trabajar en la tensión entre opuestos:
naturaleza y artificio
permanencia y temporalidad
ruina y construcción
Sus edificios, a menudo descritos como “inacabados” o “inestables”, generan sin embargo una fuerte sensación de refugio y pertenencia.
Esta ambigüedad formal y conceptual sitúa su obra en un territorio crítico frente a la arquitectura globalizada, reivindicando una práctica más introspectiva y ligada al lugar.

Lecturas contemporáneas del Pritzker
El reconocimiento a Radić puede interpretarse como un giro significativo en los criterios del Premio Pritzker. En línea con ediciones recientes, el jurado continúa alejándose de figuras mediáticas para centrarse en arquitectos cuya obra plantea respuestas sensibles a los desafíos contemporáneos, como la relación con el entorno, la sostenibilidad cultural y la experiencia humana del espacio.
En este sentido, el premio no solo celebra una trayectoria individual, sino que actúa como un indicador de las preocupaciones actuales de la disciplina.
Conclusión
El Premio Pritzker 2026 reconoce en Smiljan Radić una forma de hacer arquitectura que rehúye lo espectacular para centrarse en lo esencial. Su trabajo propone una mirada alternativa: una arquitectura que no busca dominar el paisaje, sino dialogar con él; que no impone significados, sino que los sugiere.
En un contexto global marcado por la urgencia y la sobreexposición, la obra de Radić reivindica el valor de lo lento, lo frágil y lo silencioso como herramientas fundamentales del proyecto arquitectónico.






Podéis publicar vuestro trabajo vosotros mismos con las siguientes opciones que os ofrecemos:





















Comentarios